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Siempre igual

El New York Times ha publicado recientemente un artículo sobre España, esta vez no versaba sobre la creciente pobreza de nuestro país, ni sobre los jóvenes que deben emigrar a otros países europeos en busca de una oportunidad. Esta vez hablaba de algo tan patrio y tan nuestro como la siesta.
Con el pretexto de nuestras supuestas siestas interminables, titulan un artículo sobre nuestro país: «España, la tierra de las 10 de la noche». Parten de un caso concreto, Jorge Rodríguez y sus amigos están viendo un partido de fútbol un miércoles por la noche en un bar. A mí no me parece raro, creo que a ninguno de nosotros nos lo parecería. Pero a ellos sí.
Tenemos un horario diferente, somos conscientes de ello. Solo hace falta salir de viaje, pasarnos por Londres y descubrimos que a las 6 de la tarde están cenando y de camino a casa, y eso pasa en el resto de Europa, al menos en la que va mejor. Los países del sur somos otra historia.
En los últimos meses se planteó el debate sobre si deberíamos cambiar nuestro uso horario y adaptarnos al inglés, que es al que verdaderamente pertenecemos, si Franco no hubiese querido hacerse tan amigo de Hitler y estar en consonancia hasta en la hora. ¿Es realmente factible un cambio horario? ¿Mejoraría eso nuestra productividad?
Considero que un cambio de hora tampoco sería la solución a todos nuestros problemas, aunque algunos lo vendan como la panacea. Pero no estaría de más plantearnos la posibilidad de trabajar en un horario continuado con poco tiempo para comer pero que acorte la jornada laboral considerablemente. Eso permitiría estar antes en casa, poder pasar más tiempo con la familia e incluso cenar un poco más pronto.
El problema es que es una cuestión cultural, nos gusta comer, comer y disfrutarlo, con nuestro café y nuestras conversaciones, y a ver como se consigue eliminar eso de una sociedad. Es misión casi imposible. Es cierto que el clima no ayuda en muchas ocasiones, que no es lo mismo estar en Londres, donde siempre llueve y hace frío, y eso no anima nada a quedarse por la calle durante un tiempo prolongado, que estar aquí, que muchas veces nuestro invierno parece su verano.
Al final parecen todo excusas, excusas que siempre ponemos para justificar que somos menos productivos, y por muchos expertos que nos cuenten historias sobre competitividad y la necesidad de parecernos a los europeos (pero a los buenos), si no tomamos conciencia y el sistema laboral tampoco tiene ganas de adaptarse, nos vamos a quedar igual. Eh, pero siempre nos quedará el turismo de sol y playa.

Carla Mouriño Sapiña.

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España vs. el desempleo

No hay duda de que es nuestra mayor enfermedad, que nos persigue y nos preocupa cada día. Ocupa nuestras conversaciones con familiares, amigos y compañeros, de trabajo o de lamentos. Es el paro. Azota nuestro país y parecemos incapaces de hacerle frente. Parece la única salida a esta espiral de la crisis que parece no tener fin. Pero más empleo, ¿a qué precio? ¿qué pasa en España con el desempleo? Desde Siete Días, nos hacemos todo tipo de preguntas sobre el paro en nuestro país. Adelante.

Imagen de personas paradas haciendo cola a las puertas de una oficina de empleo.

Imagen de personas paradas haciendo cola a las puertas de una oficina de empleo.

¿Cuánto paro hay en España?
Los últimos datos presentados cifran en 4.808.908 personas de desempleadas en cuanto al paro registrado. Esto significa 2.475 parados menos que el mes anterior.
En cuanto a las afiliaciones de la seguridad social se vuelve a destruir empleo, ya que descienden en 66.829 afiliados.
Aunque el empleo que se genera es precario, ya que los contratos indefinidos solo representan un 7,5% del total, y la contratación temporal aumenta un 9%.
Mientras que los últimos datos de la EPA correspondiente al tercer trimestre de 2013, cifran en 5.904.700 los parados de nuestro país.
Para entender mejor todos estos datos, hemos de saber qué tienen en cuenta los diferentes medidores.

¿Qué es el paro?
Se considera que una persona está en paro cuando busca activamente empleo y no lo encuentra. Hay diferentes maneras de contabilizarlo: a través del Servicio Público de Empleo Estatal (antiguo INEM) y de la Encuesta de Población Activa (EPA).
En el Servicio Público de Empleo se contabiliza el paro registrado, es decir, aquellas personas que se han apuntado en alguna oficina de empleo con el objetivo de encontrar trabajo. No obstante, quedan excluidos colectivos como los estudiantes que buscan su primer empleo, personas apuntadas a cursos de formación del propio Servicio y aquellos que hayan recibido subvenciones agrarias. Además, no todos los parados tienen la obligación de inscribirse en una oficina de empleo, solo aquellos que tengan derecho a recibir una subvención por desempleo o que quieran beneficiarse de las políticas activas de empleo.
Mientras que en la EPA, una encuesta realizada por teléfono a 60.000 familias trimestralmente, tiene en cuenta también a aquellos desanimados, o que deciden no apuntarse a las oficinas de empleo. Por ello, aquellos mayores de 16 años que no tengan empleo las cuatro semanas anteriores a la encuesta, lo busquen activamente y estén disponibles a trabajar en las dos posteriores, se consideran desempleados a ojos de la EPA.
Las diferencias en los requisitos que deben cumplir las personas para ser desempleadas es lo que determina que en la Encuesta de Población Activa el número de parados sea habitualmente mayor que en el paro registrado.
Se suele dar mayor credibilidad a la EPA ya que tiene en cuenta diversos factores que incluyen a personas que realmente no tienen trabajo, aunque hayan desistido buscándolo.

¿Qué es la afiliación a la Seguridad Social?
Cuando una persona va a iniciar una actividad laboral determinante de su inclusión en la Seguridad Social, es decir, cuando una persona encuentre un trabajo necesita un número de afiliación a la Seguridad Social para cotizar la cantidad correspondiente.
Es un dato bastante aclarador de la situación del mercado laboral, ya que muestra cuántos contratos se están firmando realmente.

Evolución del paro en España
Nuestro país nunca ha sido un lugar que tradicionalmente presentara unos datos de desempleo bajos. Bien por la temporalidad, ya que en verano se genera gran cantidad de empleo derivado del turismo y los servicios, o bien por la naturaleza del mercado laboral, que impulsa una serie de empleos muy dependientes de la coyuntura.

evolución paro

Evolución del paro registrado desde 2007.

En los mejores años para nuestra economía, la tasa de paro registrado era de un 8% , el desempleo era absorbido por la vorágine de la construcción que generaba grandes cantidades de puestos de trabajo tanto directos como indirectos, cosa que suponía basar la marcha de una economía en un modelo de baja productividad económica pero con capacidad para crear mucho empleo. Ese fue el principio de nuestra ruina.

Relación con la emigración

El Españolisto, del programa ‘El Objetivo’ encabeza nuestra explicación, para que lo podamos entender todo mucho mejor:

Todos los datos de paro registrado o EPA pueden ser fácilmente confusos si tenemos en cuenta el fenómeno migratorio que está sufriendo nuestro país. Miles de jóvenes se van cada mes de España porque aquí no encuentran su oportunidad, de manera que se descuentan tanto del paro registrado como de las afiliaciones de la Seguridad Social. El paro registrado baja, pero maquillado por las salidas masivas al extranjero, las afiliaciones siguen bajando, cosa que muestra que no se están firmando nuevos contratos.
La EPA sí que contabiliza la emigración, y recoge que sobre 33.000 jóvenes por trimestre están abandonando nuestro país.
La mayoría de estos jóvenes, de entre 20 y 29 años, prueban suerte en Europa, por la cercanía y por las ventajas que supone pertenecer a la Unión Europea. Aunque con el paso del tiempo, otros continentes, sobre todo el Americano, reciben a más españoles.

Aquí uno de los vídeos que corrió por la web relacionado con la situación de muchos jóvenes que se han visto forzados a abandonar España:

Jóvenes y paro
El paro en nuestro país es una lacra, pero el paro entre los jóvenes nos sitúa a la cola de Europa junto a Grecia. El paro juvenil se cifra en un 56,4%, la peor cifra después de la griega, esto significa que más de la mitad de jóvenes que busca trabajo, no lo encuentra.

Paro juvenil Cadena SER

Gráfico que compara el paro juvenil en diferentes países europeos. Fuente: Cadena SER.

En comparación con el resto de países europeos, España —seguida del resto de países periféricos— presenta una situación claramente desfavorable, doblando la media europea. Una de las opciones que se dio desde Alemania fue la implantación de los mini-jobs, una serie de puestos de trabajos de menos de 15 horas semanales, y remunerados, en el caso del país germano, con alrededor de 400 euros al mes. Si queréis saber más pulsad aquí.
En nuestro país, se está formando una generación que no puede trabajar de lo que ha estudiado y que consigue trabajos que requieren de una formación inferior a la suya y además mal pagados.
Esta situación provoca que la edad de emancipación aumente considerablemente, unos jóvenes sin empleo o con uno muy precario no pueden permitirse mantener un hogar, y mucho menos comprarlo. Además, la edad de casarse y de tener descendencia también se incrementa debido a la crisis y a la falta de estabilidad laboral.

Empleos precarios
Otro problema importante en España es la precarización del empleo. Esto significa que, de los pocos contratos que se firman, en su mayoría son temporales, mal pagados y con muchas horas de trabajo. Además, la titulación del contratado no suele coincidir con el trabajo que desempeña, de manera que hay gran cantidad de sobrecualificados. Muchas veces, en los empleos que se ofrecen el salario es inferior a la prestación por desempleo.
Y no solo eso, los parados de larga duración aumentan, es decir, aquellas personas que perdieron su trabajo hace tres o cuatro años, que o ya han perdido la prestación o sobreviven con el subsidio mínimo, se incrementan. Esto genera hogares prácticamente sin ingresos, desatendidos, abocados a la marginalidad y la pobreza por la imposibilidad de encontrar trabajo.
No hay que olvidar a los que siguen trabajando, ya que muchos han perdido gran parte de sus derechos, les han reducido el sueldo y trabajan bajo presión de perder su puesto cada día. Los empleados también sufren esta precarización paulatinamente en sus carnes, ya que ven como en la misma empresa que entraron con unas condiciones, ahora, aprovechándose de la situación y protegidos por la reforma laboral, los empresarios se benefician de sus empleados con total impunidad.
Aquí en un programa de Salvados, Fernando Luengo, profesor de economía de la UCM, que habla de ‘precariado’:

Una realidad inevitable
Para entender mejor lo que supone el paro en nuestro país tenemos un gran ejemplo que ha sucedido estos días: se registraron un total de 20.000 solicitudes en dos días para trabajar en el IKEA de Alfafar (Valencia). La web se colapsó y el proceso de selección se tuvo que detener ante la avalancha de peticiones en tan poco tiempo.

Ikea alfafar

El nuevo Ikea de Alfafar en plena construcción. La inauguración está prevista para verano de 2014.

La instalación de una multinacional que tiene la capacidad para ofrecer 400 puestos de trabajo directos y 80 indirectos se presenta, para muchos, como la oportunidad de oro para conseguir un empleo.
Cada vez son más las personas que tienen dificultad para encontrar trabajo y cada vez es más fácil perderlo. Aprovechándose del contexto complicado muchas empresas llevan a cabo despidos improcedentes, o bien, se amparan en una reforma laboral que da todo tipo de garantías a las empresas y pocas a los trabajadores.
Esto se traduce también en un aumento exponencial de las demandas de ex trabajadores a sus empresas por incumplimiento de requisitos para realizar un despido. En este sentido, las autoridades judiciales están mostrando una gran empatía por los empleados, ya que las sentencias, en su mayoría, están resultando perjudiciales para las empresas.
Todo esto nos lleva a imaginar un futuro negro, donde el hallazgo de un empleo bien pagado y acorde con los estudios es muy complicado. No obstante, desde las altas esferas, tanto internacionales como nacionales, se pueden impulsar medidas y reformas laborales que no conduzcan a la precarización de los empleos y a la desaparición de la clase media, que más está sufriendo los efectos de las políticas austeras.

Fuentes: El País, El Mundo, Instituto Nacional de Estadística, Seguridad Social, ABC, Invertia.

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El New York Times y el desempleo juvenil europeo

El pasado viernes, el New York Times, publicaba en portada una fotografía de una joven española que ha tenido que emigrar a Holanda para poder encontrar un trabajo. El periódico analiza las opciones laborales de los jóvenes europeos en un artículo titulado «Jóvenes, educados en Europa, y desesperados por un trabajo».

Melissa Abadía, joven española que vive en Holanda. Fuente: New York Times.

Melissa Abadía, joven española que vive en Holanda. Fuente: New York Times.

El Times concretamente presenta dos rutas para tratar de sobrellevar la situación a la que estos jóvenes se ven sometidos: quedarse e ir sobreviviendo a base de trabajos temporales mal pagados y que nada tienen que ver con los estudios cursados, o bien, salir fuera del país, emigrar, y conseguir trabajos similares a los que hay en España —u otro país de la periferia europea—, pero mejor pagados.

La publicación muestra las opciones en dos casos concretos de dos jóvenes españolas: el de Alba Méndez, que decide quedarse en España, aunque lejos de su casa, puesto que vive en Madrid y es canaria; y el de Melissa Abadía, que al no encontrar trabajo de enfermera, se marchó a Holanda. Una encuentra empleo durante tres meses en un supermercado de la capital, la otra trabaja en un almacén de una empresa de zapatos holandesa.

Durante el relato se muestra una visión dura y desesperante de las que jóvenes, que llegan a preguntarse qué han hecho mal. La tristeza parece reinar en sus vidas, porque piensan que es casi imposible encontrar un trabajo de lo que estudiaron, y eso les lleva a no se sentirse valoradas.

El problema del paro juvenil es un drama a nivel europeo, las políticas de austeridad no han contribuido a mejorar esta lacra y esta generación parece estar condenada si los políticos no ponen freno a esta vorágine.

Aunque las protagonistas del reportaje son dos chicas españoles, es cierto que somos el país más afectado por el desempleo juvenil, también se nutre de numerosos relatos de otros jóvenes europeos —sobre todo de la periferia del continente— que se han visto obligados a emigrar o que están a la deriva buscando trabajo en su país.

Dejar tu país debería ser una opción, no una obligación.

Todos los relatos conforman un álbum desesperanzador para Europa, para la que la publicación tiene palabras dirigidas a los líderes europeos, sobre los que «pesa» esta cuestión, como llama a los 100.000 graduados españoles que han dejado España en los últimos años.

Además, el New York Times erige a Canadá, Australia o Estados Unidos, como destinos preferidos, fuera del continente europeo, por estos jóvenes en busca de oportunidades.

Parece que desde el otro lado del Atlántico se han preocupado por la situación de nuestro continente y además, con testigos muy próximos que tal vez pretendan mostrar una realidad desconocida para los estadounidenses, que también sufren el desempleo derivado de la crisis, pero al menos, desde los medios, tanto europeos como norteamericanos no se le da tanta importancia.

Para leer el artículo completo pinchad aquí.

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La sorpresa

Nos han vuelto a estafar. Nos han vuelto a tomar por tontos. Los mismos. Los de siempre. Después de aprobar una nueva ley de Educación realmente injusta, que perjudica a las personas con más dificultades, su publicación en el Boletín Oficial del Estado, venía con sorpresa incluida. No había trascendido, no se había comentado en los medios, parecía que no existía, pero ahí estaba. Oculta entre una disposición, en medio de montones de palabras, sin destacado, sin puntos aparte. Pues claro, donde sino, si es que era una sorpresa.
Los estudiantes que no hayan recibido en el curso anterior una beca del Ministerio, no podrán optar a las ayudas que el propio Ministerio otorga si consigues la beca Erasmus. Y si, es retroactiva, se aplica a todos y cada uno de los estudiantes desde ya, incluso los que ya han iniciado su estancia en cualquier ciudad extranjera. Suena como un mazazo al decirlo, duele.
¿Nadie se ha parado a pensar en la gente que tenía planificada su vida en función de esas ayudas? ¿Nadie ha considerado que la supresión de esa parte de la beca supone dejar tirados en otro país a los nuestros? ¿Nadie se da cuenta del tremendo esfuerzo que supone para algunas familias mantener allí a sus hijos? Porque el Erasmus, no es solo fiesta, —fiestas hay en todos lados, puedes estar becado aquí y salir cada semana, y ¿cambia eso algo?— es una manera de aprender a vivir por ti mismo, de comprender otras formas de vida y ser más tolerantes, de perfeccionar idiomas y de conseguir un salto cualitativo en tu formación.
Salir de Erasmus da oportunidades a muchos estudiantes que solo con la renta de su familia no podrían estudiar en el extranjero, les permite progresar y aspirar a unas oportunidades laborales que puede que no tendrían si se quedaran en casa. En las entrevistas de trabajo piden versatilidad, capacidad de adaptación, alto nivel de idiomas y saber trabajar en equipo. Si no nos dejan vivirlo, ¿lo vamos a aprender de los libros?
Aunque bien pensado, este gobierno es coherente, Báñez, ministra de Empleo ya comentó que los jóvenes españoles somos «muy aventureros» y que eso de que nos tengamos que ir a trabajar fuera es «movilidad exterior». De toda la vida. ¿Para que nos van a dar una beca Erasmus si cuando terminamos la carrera ya nos vamos solos?
Pero que no se preocupe nadie, los hijos de los ricos a estudiar a Suiza e Inglaterra, como siempre. Los hijos de la clase media y baja que se queden en su casa, no vaya a ser que destaquen en algo y puedan demostrar que son mejores que los otros.

 

Carla Mouriño Sapiña

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